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El Botox Disminuye las Arrugas Faciales y Mejora el Estado de Ánimo

El Botox comercializado para uso estético como Vistabel, Azzalure o Dispor ahora parece ser que puede ser útil para el tratamiento de la depresión aguda.

El Botox es una droga hecha de una toxina producida por la bacteria Clostridium botulinum. Es la misma toxina que causa un tipo de intoxicación alimentaria peligrosa para la vida llamada botulismo. Este hecho es el que en ocasiones los detractores de esta toxina utilizan para intentar desanimar a aquellas personas que deciden utilizarlo para un tratamiento estético.

Pero la realidad es que los médicos la utilizamos en pequeñas dosis que no pueden provocar botulismo y bien utilizada puede ser útil además de para mejorar la estética facial para otros múltiples usos médicos.

El Botox es un tratamiento aprobado e indicado para muchos  usos como la incontinencia urinaria por vejiga hiperactiva, para combatir la migraña crónica (aquella que provoca cefaleas más de 15 días al mes durante al menos tres meses y afecta al 2 por ciento de la población),  para el tratamiento de la espasticidad que padecen las personas que han padecido un ictus o tienen parálisis cerebral (incluso en niños) , para el tratamiento de la hiperhidrosis axilar ( exceso de sudoración en las axilas) para el tratamiento de la Distonía cervical (un trastorno neurológico que causa contracciones musculares severas en el cuello y los hombros), el Blefaroespasmo (parpadeo incontrolable) e incluso el estrabismo (desviación de los ojos)

Y ahora según un estudio publicado en mayo del 2014 por la prestigiosa Journal of Psychiatric Research mejora el cuadro de depresión aguda. En este estudio pudieron observar que  un 47 % de los individuos con depresión aguda que eran sometidos a tratamiento de las arrugas del entrecejo mediante Botox mejoraban objetivamente de su cuadro depresivo.

La hipótesis de entrada estaba basada en la teoría de la emociones  que Charles Darwin y su colega William James  ya expusieron en  el siglo XIX según la cual las expresiones faciales podrían retroalimentar al cerebro, disparando estados emocionales. Si sonríes acabas por sentirte bien. Y si frunces el ceño acabas enfadado o triste. Esta es una teoría que los cirujanos estéticos ya hemos observado en muchas ocasiones  y que hasta ahora no se había demostrado de una manera científica.

Realmente hemos podido ver en muchas ocasiones la mejoría a nivel de estado de animo que se aprecia en muchos pacientes después de tratamientos estéticos faciales pero el hecho de que se realicen estudios científicos en este sentido y se demuestren nuevos campos de aplicación considero que es muy positivo.

 

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